ICHBINLIB

Berlin. 29 de agosto de 2010

Sentada en esta posición, a la mesa mirando hacia la ventana pequeña, puedo ver parte del recorrido que hace la luna. La veo asomarse (hoy pasada la medianoche) por encima del tejado del edificio de enfrente y escaparse por detrás del marco superior de la ventana de la cocina.

Verano

El invierno que debemos pasar, llega sin previo aviso. No podemos prepararnos “es este año”. Toca, ya, es este invierno. Y pasa y puede ser duro o fácil. Se alarga, los días eternos y el frío nos hiela pero qué más da somos felices, somos conscientes por primera vez. Tal vez sea el frío en la cara pero está vez sabemos qué pasa y sabemos qué queremos.

El recorrido de hoy no ha sido como los recorridos de siempre, ha ignorado el placer de las pequeñas rutinas y esa adorable satisfacción que produce conocer con qué me encontraré segundos más tarde: un bache pequeño a la izquierda al dejar atrás el puente, la raíz del sauce que se asoma entre el cemento. El tiempo hoy se ha dilatado y ha deformado, con él, el camino hasta casa.